El hambre de Song

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El FC Barcelona ha decidido darle visibilidad a Song, quien en las últimas horas ha concedido sendas entrevistas a los dos diarios deportivos de mayor difusión de la ciudad. Gracias a ellos sabemos que el fichaje más caro de esta temporada es un buen tipo, hogareño y divertido, que vive en la casa que ocupó Henry en la parte alta de Barcelona y estudia castellano. Además, hemos conocido que se casó a los 18 años, que lleva el nombre de su hijo Nolan tatuado en el brazo, que su plato preferido es un estofado de nueces y carne llamado ndole, que es un gran bebedor de agua sin gas "para no lesionarse" y que espera a reunirse en Camerún con sus veintisiete hermanos repartidos por el mundo, antes de final de año. Pero también nos hemos enterado de que habló con Wenger para que le dejara venir al Barça, que no es la primera vez que juega de central (lo hizo hace cinco meses con los gunners), que le ha sorprendido el buen ambiente del vestuario azulgrana, y que está hambriento de títulos pues no ha ganado todavía ninguno.

Es una medida inteligente acercar a los aficionados la personalidad de Song, que vino para darle descanso a Sergio Busquets, pero que puede adaptarse a la posición de central. Su debut en el Camp Nou como defensa fue en el minuto diez del partido de Champions contra el Spartak, tras lesionarse Piqué en el pie al chutar a puerta. No es fácil saltar al césped en una posición que no es la suya, en un partido en que el equipo estuvo espeso y cuyos errores propiciaron peligrosos contraataques. En la primera jugada hizo eso que se llama una falta técnica, lo que no deja de ser un oxímoron, derribando con el cuerpo a Emenike. El Barça encajó dos goles y el centro de la defensa acumuló desajustes. En la grada hubo quien empezó a dudar de las cualidades de Song, cuando debutó sin calentar y sin haber jugado nunca en el eje de la defensa con Mascherano. Así que calma y tranquilidad.

Tito Vilanova prefirió repetir con Song ante el Granada, en detrimento de Bartra, lo que ha suscitado una polémica innecesaria. El entrenador no sabe si Puyol o Piqué llegarán al clásico y ha decidido darle rodaje al camerunés como central. Contra los andaluces estuvo mejor: no falló un solo pase, aunque todavía se le vio indeciso en el cierre, pero sin duda evidenció una mejora. Song es un mediocentro contrastado, que puede jugar de central si no hay más remedio. Lo que tenía que ser una solución de emergencia, se ha convertido, por el capricho de las lesiones, en una solución inmediata. Pero jugar en esta posición en el Barça es algo extremadamente complicado. Un jugador como Mascherano, en aquel momento capitán de la selección argentina y fichado del Liverpool, donde era el futbolista de referencia, tuvo un inicio parecido. También en su primera jugada en el Camp Nou se llevó una tarjeta amarilla. De hecho, tardó ocho meses en asentarse en una posición que no era la suya, pues como Song su puesto habitual era el centro del campo. Igualmente, a él se le fichó como recambio de Busquets, pero Guardiola supo reubicarle y sacarle su mejor rendimiento en el eje de la retaguardia. Su sentido de la colocación y la salida del balón le han acabado reconvirtiendo su posición en el campo. Lo mismo podía ocurrirle a Song, pues sus cualidades son parejas. Con una ventaja, mide 1,85 y eso confiere más protección al portero en las faltas y los córners.

Es bueno que sepamos más cosas de la vida de Song, pero sobre todo resulta imprescindible que conozcamos más sus posibilidades en el campo. Pero hay que darle tiempo al tiempo. Song, que lleva tatuado el beso de su mujer en un lado del cuello y el de su padre (al que perdió con tres años) en el otro, aspira a poder dibujarse el de la afición barcelonista. Lo conseguirá: es tan buena persona como futbolista.

La Vanguardia